viernes, 30 de marzo de 2012

En la provincia de México


En la provincia de México es posible ver esto que quiero describir. En restaurantes llegan familias de clase económica media a media alta. Hay varias hijas e hijos. La mamá es una mujer en sus cincuenta años notoriamente arreglada. Quizá un poco arriba de su peso. Con notoriamente arreglada me refiero a que se ve “buenona”.

Si alguien no conoce este término trataré de explicarlo. En México se dice popularmente que una mujer o un hombre está “buena” o “bueno” cuando se alude positivamente a su atractivo físico. Es un piropo decir que una mujer está “buena” o “muy buena”, como una fruta, permítaseme la comparación. Inclusive un piropo completo sería algo así como “Mamacita: te caes de buena…”. Ahora cuando me refiero a “buenona” quiero señalar a que hay algo de demasía en su arreglo. Quizás se viste anacrónicamente. Quizás tiene un kilo de más. Hay un sobre arreglo que se ve forzado o artificial.

Habiendo pasado esta definición conceptual me dirijo al marido. No parece un hombre cariñoso con su descendencia. Llega e inmediatamente pide una cerveza, una cuba [libre], o tequila: alcohol. No le presta mucha atención a su pareja. Es un tipo de baja estatura, regordete, quizás con un peinado anacrónico. Feo, vaya, pero el marido no es el punto.

Más de una vez he visto esta escena, es normal creo sobre todo en la provincia de México, y me pregunto si es a todo lo que puede aspirar una mujer: a casarse, tener hijos, aguantar infidelidades de su esposo, ver telenovelas, tener amigas que seguramente de quejan de lo mismo que ella –¿ejemplo? ver la lista que estoy armando–, tener qué arreglarse de modo tal que siga siendo atractiva para su marido. ¿Eso es todo?

¡Hola!

¿No hay nada más?


¿Después de miles de años de evolución es a TODO lo que una mujer aspira?

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