sábado, 5 de febrero de 2011

Rezando para que llueva

Se cuenta entre los sabios que hubo una vez una gran sequía en Qasr al-Arifin, y la gente se dirigió al Mestro Bahaudin Naqshband, rogándole que orase a Dios pidiendo lluvia.

Bahaudin los condujo a través de las calles hasta que llegaron a un lugar donde una mujer estaba sentada, cuidando a un niño pequeño que tenía en sus brazos.
- Te pido que alimentes a este crío -dijo el Maestro
- Yo sé cuándo alimentar al niño -dilo la mujer-, ya que soy su madre. ¿Por qué te ocupas de cosas que están dispuestas de un modo del cual no sabes nada?

Bahaudin ordenó que las palabras de la mujer fuesen escritas y leídas a la multitud.

Tomado de: Cuentos y enseñanzas sufíes de Idries Shah

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