jueves, 3 de febrero de 2011

Desde Bs. As.

¿Cómo iniciar? ¿Desde dónde?

Inicio parafraseando a Octavio Paz: este inicio no es mi comienzo.

Buenos Aires es una ciudad maravillosa. Es cálida. Pero no tan húmeda como Villahermosa, Tabasco.

El hostel donde me he quedado es una casona vieja creo cercana al centro de la ciudad. Imagino que es como una de las colonias del centro de la ciudad de México con algunas construcciones algo derruidas. Pero eso es imaginación. Lo que no es imaginación es que es una ciudad limpia. No he visto tantos agentes de policía en las calles aquí como en México. Y los automovilistas evitan abusar del claxon.

En mi cuarto que es mi casa no tengo una vista al mar o a la montaña, como dijo mi anfitrión, pero tengo lo que necesito: una habitación limpia, tranquila y adecuada. Tengo el lujo de tener agua limpia y mucho Sol. Frente a mi puerta, en la casa de frente, escuchan cumbia –supongo Colombiana– buena parte del día esas vecinas y vecinos se hablan casi gritando. No me fricciona. Este es otro mundo.

Lo primero que compré, una vez que llegué al Instituto Superior Mariano Moreno para dejar documentos, fue un kilo de orejones –fruta seca– que me supieron de maravilla. De mejor calidad que los que he probado en México.

En la tierra del tango tienen tiendas especiales donde venden calzado y atuendos especiales para bailarlo. No podría ser de otra manera.

Son las 19:26 al momento de escribir este párrafo y aún hay luz de Sol. El calor comienza a bajar.

Ayer tuve una realización respecto de que ya no estoy en México. Hay un cine a dos cuadras de casa y vi anunciada una película que quería ver con mi novia @Patricia y viví profundamente que no la veré con ella este fin de semana. Ni el otro. Toqué algo de tristeza desde luego. Pero esta es mi realidad. Igualmente las constelaciones que veo no son las que observaba con ella desde el hemisferio norte. Así quedan demostrados mis apegos.

Lo bueno de la novedad inmediata es que presenta oportunidades para observar cosas que daba por sentadas: ¡ring, ring!

3 comentarios:

La Chargoy dijo...

Yo quiero estar en una habitación limpia, en otra ciudad. No dejes de contarnos (más) de BsAs. Un abrazo.

Graciela Gomez dijo...

En efecto, esto de la novedad inmediata es la mejor oportunidad que tienes ahora para ESTAR. Aprovéchala al máximo!

andy dijo...

Nos compartes al describir tus primeras sensaciones, hermano Alexandro! es un poco como estar contigo, y creo esa es tu intención.

¡Ya lo creo que toques tristeza! es parte de la realidad y la necesitamos (de vez en cuando) para sentir en qué andamos.

Vive y sigue percibiendo esos Nuevos Aires que de seguro serán tambien buenos para tí; ver el mar o la montaña es también novedoso, para los de la Meseta de Anáhuac... ¿leíste a Emilio Ebergengy con su México de lejitos? no recuerdo si lo comentamos. Ahora te toca a tí reseñar esta lejanía del terruño.

Recibe mi abrazo fraterno,
Andrés Ariel.