jueves, 23 de septiembre de 2010

Hildra y Tomás II

Esa noche cuando Tomás se sentó frente al volante de su camión, le pidió a Dios el favor de llegar con bien a su destino. A Tomás le apasionaba conducir grandes vehículos. Ésa semana laboró en el tercer turno. A sus 49 años poseía una vista privilegiada y le daba gusto presumir que podía conducir de noche sin esforzarse: “Yo no tengo la vista cansada…” no se fatigaba de repetir a quienes le hacían algún comentario alusivo. Su próxima parada era la Terminal de autobuses del norte de la Ciudad de México.

Tomás era divorciado. Trascendió que tuvo varias novias pero no encontraba ninguna compañera con quien durara más de un año. “Estos tiempos son otros” solía decir al suspirar. Lo que no sabía es que esa madrugada estival se podría encontrar con el Amor de su vida.

Desde el día anterior Hildra estaba harta. Fastidiada de la comida y del aislamiento en el que se encontraba desde meses atrás. Tenía 45 años. No había querido probar alimento. Ni los cacahuates japoneses sabor limón —sus favoritos— habían logrado levantarle el ánimo. A su edad era una virgen monumental. Lo que ella igualmente ignoraba es que poco después de la medianoche encontraría al hombre de su vida.

En la mañana del martes 23 de septiembre de 2008 los periódicos de La Ciudad de México y del mundo equivocaron terriblemente la noticia de una colisión. Nadie sabía que Tomás, desde recurrencias incontables, buscaba su propia Alma. Así sucede cuando un amante se sabe incompleto. Inclusive a costa de su vida. No importa si uno es un ser humano y la otra una elefanta. El amor jamás es poca cosa.

http://www.eluniversal.com.mx/primera/31684.html

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Danzas Sagradas - Hymne au Soleil - Himno al Sol

Comienza el movimiento
Algo sucede
De adentro hacia afuera
Entonamos este Himno al Sol
Silente brasa viva
Inefable Amor incandescente
Algo ocurre cuando se alza la mano
Y el Sol la besa: arrebata
Entre el silencio y el piano
Perfora una miel suavísima
Es el abrazo prometido
Que grita
Reverencia colectiva
Ardemos hacia arriba
Aquí estamos