viernes, 23 de julio de 2010

La noche Huasteca es diferente a las otras.

En la Huasteca, la noche llega despacio. Noche sinuosa, precedida por un sinfín de curvas. Hay que girar en cada cerro y un poco más adelante, torcer el rumbo de nuevo. Para arribar a esta noche hay que trepar el camino. Los destinos y direcciones confunden, puedes creer que llegaste y no; es absolutamente necesario dar vuelta, hay que volver por tu mismo recorrido. Así hasta tocar tu lecho blando y oscuro en lo alto de la noche.

Mientras duermes, al final de un camino accidentado y pedregoso, y aún más allá, en lo alto de las entrañas de la tierra, ésta exhala veloces alas, negras de noche. No te percatas de ello. Acaso, en tu sueño, remontas a lo más alto de la montaña y de allí caes hacia el alba.

Muy de mañana, en el árbol más cercano a tu cuerpo hay una algarabía sinfónica, mientras la madrugada se despide besando tus párpados. Abres tus ojos con una bendición en tu pecho. Despiertas sin saber dónde estás, pero sin sobresalto.

Mañana de agua. Manantial del día. Musgo y piedras. Río de gritos, de ramas, de raíces.

De cara al medio día hay bocados impacientes en tu plato: bocoles, migadas, zacahuil, molotes, palmito, café. El chilpachole de acamayas de ayer es un recuerdo perenne. Mandarina en jugo. Y naranjas, enteras y en atole. Plátano frito. Atole de tamarindo. Cecina con empipianadas y enchiladas de un verde chile que puede abrir, afectivamente, tu consciencia y el entendimiento que hay cosas que sólo se sienten. Así. Sin pensarse.

Si subes el camino accidentado y pedregoso de esta noche, mientras la niebla comienza a lamer la montaña, te podrás percatar de un oleaje, alaje, aleaje que no le pide permiso al mar para remontar la entraña intensa, Huasteca penetrante que pisas, mientras te sostiene y alimenta. Donde duermes  y —a veces— sueñas que escribes.



martes, 20 de julio de 2010

Reseña de película: Contacto

Hace unos días hicieron un comentario sobre “Contacto” la película que Romert Zemeckis director de: Forrest Gump, What lies beneath, Back to the future 1, 2 y 3 —entre MUCHAS otras— y que dirigió basada en el libro homónimo de Carl Sagan (1934-1996).


De pronto recordé el nexo sentimental que tengo con esa película y acudí a comprarla. Era 1986 cuando mi padre murió. Por esas fechas compré el libro y lo devoré, al libro, ávidamente. Quienes hayan leído la novela o visto la película sabrán del toque paterno al que me refiero.

La película trata de una científica que, a mi juicio, tiene una experiencia mística semejante a las que tuvo Santa Teresa de Ávila o San Juan de la Cruz por mencionar a sólo dos —poetas— místicos.

Lo interesante es que le ocurre justamente a una persona científica que se declara atea y ello tiene qué ver con el proceso de selección, coma viajera y representante de la humanidad al cual se somete.

Me llama la atención que ella pasa por un proceso semejante al de la Santa Inquisición cuando se le interroga, sin ceder cuartel, sobre su experiencia y las pruebas, o falta de ellas, de su presunto contacto con seres extraterrestres.



La película está estupendamente bien dirigida, fiel al libro y con buenas actuaciones tanto del papel protagónico como los papeles secundarios. Es un ejemplo de una película americana estupendamente dirigida y producida. Ampliamente recomendable.

La ficha de IMDB está aquí.