martes, 23 de febrero de 2010

De niño

De niño tuve muchos juguetes. La enorme mayoría me los regalaban mis hermanos mayores. 

Durante la primaria (1970-1976) tuve un vecino compañero de escuela. Se llamaba Ricardo. Un día de reyes le regalaron un tren eléctrico. Jamás había visto nada tan hermoso o que siquiera se le igualara. Fui presa de una envidia verde y pegajosa. Hice un berrinche. Mi padre me reconvino.



Sentí que no era comprendido.

Que realmente no era querido.

Hoy, a la distancia, agradezco que mi padre jamás me haya comprado un tren eléctrico.

2 comentarios:

Gisela Santibanez dijo...

Yo de niña siempre soñé con una casita de muñecas donde yo me pudiera meter y jugar "a la casita", como lo hacía una prima con la suya. Nunca me la compraron y nunca entendí la razón. Pensaba que mi niñez hubiera sido mucho más feliz si la hubiera tenido. Cuando mis hijas tuvieron la edad, les compré la suya que coloqué en el patio de mi casa. No faltaba la luz eléctrica, la estufita, la salita, cortinas en las ventanas, la pinté y decoré como yo la soñaba. Nunca se metieron. Yo si la disfruté. Tal vez de niña hubiera hecho lo que mis hijas....no lo sé.

loboPoeta dijo...

Celebro que hayas cumplido tu sueño. Y lo hayas disfrutado. Como si fueras tu propio Ángel que te cumplió en un futuro, cuando eras niña, lo que anhelabas.

Gracias por compartir.