lunes, 30 de marzo de 2009

Primer día

Para llegar
mi amada suelta su cabello 
como llamarada.

El instante es un presente perenne.

viernes, 27 de marzo de 2009

Mulla (Maestro) Nasrudin - La Luz.

En cierta ocasión el Mulla dijo que puede ver en la obscuridad. "¿Y porqué llevas una vela contigo en la noche entonces?" le preguntaron. "Para que otros no choquen conmigo" respondió.

Tomado de "Los Sufis" de Idries Shah Editorial Kairós.

jueves, 26 de marzo de 2009

Las mujeres y los hombres que estudiaron Psicoterapia Gestalt en el IHPG.

No deflectan, se divierten y se recuerdan a sí mismas/os.
No son personas fijadas, tienen buena memoria y les gusta llevar cuentas.
No retroflectan, experimentan en primera persona y tienen consideración externa.
No proflectan, les gusta sentirse indispensables y reconocen sufrimiento innecesario.
No son individuos aislados, les gusta meditar y practican lunarizarse un poco.
No son confluentes, socializan y llevan a la praxis el ser Uno.
No proyectan, son perspicaces y no se identifican.
No introyectan, se explican la vida y se observan a sí mismas/os.

viernes, 20 de marzo de 2009

"I get up, I get down..."

La música es una Conciencia Superior. Siempre está allí. Para cuando decida dejarme tomar por ella. Es un bálsamo. Caricia perenne. Siempre cura. Jamás maldice. Tiene la razón. 

martes, 17 de marzo de 2009

Mar y meses

Octubre.

Inicio esta bitácora con una oración marina, la que cantan los viejos lobos de mar, la que aprehendí de mi abuelo el día que no regresó de la mar. Me lanzo al encuentro mar con valor y fortaleza. Son un hombre y me concentro en mi labor. Voy confiado de volver pronto y bien. Avanzo y tengo en mi memoria la embarcación abierta de la sonrisa de mi padre.

 

Noviembre.

He pescado tiburón y ya me anda por saborear unos buenos tacos de casi cualquier animal de cuatro patas que camine. Echo de menos unas quesadillas de queso con salsa verde guisada. Y eso que antier recién apenas cumplí tres semanas de haber dicho hasta luego en la playa bendita de mi niña.

 

Diciembre.

Se descompuso el motor esta pendejada y sin refacciones suficientes ando sin rumbo. Sin rumbo cierto. O con el rumbo del capricho del viento que viene siendo lo mismo. ¡Mierda, qué chingadera! Adiós a los tacos por no sé cuánto…

Mal dicen por ahí que uno como hombre es siempre fuerte e inmutable. A mí eso no me pasa (solo ella, el mar y tú ahora lo saben). Nomás no me veo como roble. Nomás veo sus pechos como duraznos vivos y quiero quedarme ahí para toda la vida, extraviado en su cuerpo de palmera, sin olvidarme de sus nalgas donde la redondez del mundo recobra sentido cuando las acaricio. Pero no. A veces no puede ser así. Pensando en ella, me santigüé aquella mañana con la primera espuma brotada de mi bogar. Hoy, con esta luna llena, tengo la mitad de luz del plenilunio de su pecho.

 

Enero.

Vientos locos. La panga se columpia en la espalda de este animal enfurecido azul gris inagotable y que, a cierta hora de la noche, lo confundo con el cielo.

Me mareo, vomito lo poco que he comido, pierdo piso, fondo. Gritaré. ¿Gritaré?, ¿quién me escuchará?, ¿habrá alguna diferencia? Me he amarrado a la panga por si una ola me tumba pueda salir a flote. Lacera la distancia esta soga.

 

Febrero.

Quien dijo que no sólo de pan y agua vive el hombre no supo lo que es vivir en este líquido desierto, con este sol encima. Hace días o lunas qué más me da, dejé de marcar la cubierta. Nadie sino este sol greñudo me acompaña desde lo alto. Mi piel es cada día más morena, más salada, más soleada.

La otra vez, no sé si ayer, soñé con que el viento soplaba despacito y firme y pronto me devolvía a la bahía de los besos de mi niña y sus manos. Sus benditas manos. Esa noche dormí con la ilusión de la caricia de la flota cerquera de sus dedos en mi espalda. Amaneció y las nubes eran alargaditas como sus cejas. Todo un mar de contento me embriagaba. Pero no. Esto no sé para cuándo termine. Ni yo mismo.

 

Marzo.

Ya van varios días o semanas, tal vez, que llueve y llueve. Miles de gotas golpean al unísono mi cabeza. Ensordezco a ratos con lo único que puedo beber de este llanto perenne que no es mío.

Flaco, en las costillas, mi cuerpo tiene ahora mucho de embarcación. Hasta mis huesos han dejado de ilusionarse con un mañana. Los peces que por hastío busco y trago ignoran Tu nombre.

Tu nombre… ¿Es que alguien me nombra? Estoy en el fondo de un  miasma triste y aplastante. Sobrevivo extrañamente en la superficie. Dios no lo sabe, pero hoy me dibujó mal, me tiene justo en el lado equivocado de la línea de flotación.

 

Abril.

Una insinuación aparece como un barco a lo lejos. Apenas. Delgada uña blanca en este azul insoportable. Espejismo. Nube olvidada en la superficie. Pero no. No puede ser así.

 

Mayo.

Mi madre enferma. Sin noticias mías. Imagina que sufro. Solo yo sé cuánto. Muere sin noticias. A penas y apenas de mi Padre tengo recuerdos borrosos... ocurrencias que me he venido contando y recontando. ¿Es este mes es el cumpleaños de mi niña? ¿Ya pasó? ¿Descansaré?

 

Junio.

Hoy desperté con el sol en mis ojos, imaginé que había encallado en una playa de noche y la luz enceguecedora era de un faro protector, macizo, bien firme en la costa. Y no. No veo la hora de llegar a la tumba azul de mis sueños, allá, abajo, en el fondo oscuro y mineral. Yacer por fin como un ancla delgada y exhausta.

 

Julio.

Negra fría: trágame. Nomás no me veo como roble. Te cambio por este calor azul inmenso. Quiero ser sólo agua.

 

Agosto.

Paradójico. He llegado. No recuerdo. ¿Estás? ¿Dónde? ¿Voy?


Nota periodística de El Universal aquí.

miércoles, 11 de marzo de 2009

MUAC


MUAC
Cargado originalmente por loboPoeta
Visita al Museo Universitario de Arte Contemporáneo.

viernes, 6 de marzo de 2009

Y estarás allí

I.

Y estarás allí
recién bajada del trolebús
que recorre
las avenidas
                        desiertas
                                        del deseo
en busca de un parque
donde sólo llueva
                                        el otoño.

Estarás allí
                        fija
en el centro del alegato
con la mirada tenaz
de quien sabe demasiado.

Allí
donde al nombrar las cosas
regresan a su orden mineral.

Allí
donde el ruido
de la noche es
un agente de tránsito en su rompevientos
amarillo
                fosforescente
para que la palabra no haga colisión con él.

Allí
donde hay espacio
para sólo un verso
más.

Cuando hayas arribado
mi conciencia jamás será interrumpida
por el murmullo
de un mosquito
rutilante y hambriento
                                        y la madrugada tendrá el rostro
                                        de mi hermana muerta.

Comenzará entonces la angustia
de entre semana
de llegar tarde al trabajo
de las carreras y afán
porque los niños no se queden sin entrar a la escuela.

Sólo entonces estarás allí
con al menos
                        un beso mío
                                                en tu boca.


II.

Y estarás allí como recién bajada del trolebús
que recorre las avenidas desiertas del deseo
en busca de un parque donde sólo llueva el otoño.

Estarás allí, fija, en el centro del alegato con la mirada tenaz de quien sabe demasiado.

Allí donde al nombrar las cosas regresan a su orden mineral.

Allí donde el ruido de la noche es lo más parecido a un agente de tránsito en su rompe vientos amarillo fosforescente para que la palabra no haga colisión con él.

Allí donde hay espacio para sólo un verso más.

Cuando hayas arribado mi conciencia jamás será interrumpida por el murmullo de un mosquito rutilante y hambriento. Y la madrugada tendrá el rostro de mi hermana muerta.

Comenzará entonces la angustia de entre semana de llegar tarde al trabajo de las carreras y afán porque los niños no se queden sin entrar a la escuela.

Sólo entonces estarás allí con al menos un beso mío en tu boca.

jueves, 5 de marzo de 2009

Vivir sin teléfono móvil.

Estuve un par de semanas sin mi acostumbrado, y otrora adorado, teléfono celular. Un domingo antes de ser asaltado le mencioné a Yolanda mi cuñada que estaba encantadísimo con él. Incluso que era peor no tenerlo que tener dinero.

Shit happens. Y tuve qué ver con ello...

Durante ese tiempo sí me fue incómodo establecer contacto con mis queridas y queridos. Pero también disfruté de una tranquilidad familiar. Nadie me llamaría. Ya antes conocía  ese grado de quietud.

No tengo cómo asegurarlo pero este suceso del asalto me trajo mayores beneficios que ninguna otra experiencia de este año. Fue un regresar a mis orígenes en varios sentidos. Recordé cosas que había deducido antes cuando pasaba gran parte de mis fines de semana con la compañía de silencio.

También me percaté de mi propia vulnerabilidad. Y del modo que elijo depender de la herramienta esta.

También reconocí que puedo confiar en mí. No sólo en situaciones “lindas” sino también en casos de violencia. (Me llené de horror al ver imágenes de ejecuciones en España. Me impactaron imágenes de una corrida de toros. Creo que alcancé a despertar por momentos muy breves.)

También me sentí querido y cuidado por las y los míos.

Estoy contento de todo ello.

martes, 3 de marzo de 2009

Muerte

Estoy horrorizándome por temas relacionados con la muerte donde uno de los involucrados es una persona...

No sé la razón.

Y me siento solo.