jueves, 26 de febrero de 2009

Ceci n'est pas Marconio

Contador público de cuentos. Un gran hombre. Poeta de Oaxaqueño corazón. Músico y compositor.
 
Este hombre y yo cofundamos un Taller de Poesía que desde el dos de octubre del 2002, no se olvida, da frutos poéticos.
 
A este hombre lo quiero mucho. Gracias a él descubrí la Huasteca en un viaje maravilloso, todo un tour culinario, poético y musical por los estados de Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz-Llave. Gracias a él sé que hay sótanos a los cuales es necesario subir para llegar. Gracias a él descubrí que las enchiladas verdes también son una forma de abrir la conciencia. Gracias a él descubrí que los cañaverales potosinos crecen en las noches de luciérnagas y luna llena. Gracias a él probé unas acamayas en chilpachole el último día de cualquier año. Gracias a él supe que hay escaleras que no van a ningún lado. Gracias a él supe que el atole de naranja de noche sabe tan bueno como el atole de tamarindo en la mañana. Es un privilegio compartir con él el gusto de la comida y la poesía.
Es un honor compartir con él el gusto de la comida y la poesía.

Mi vida es lo que es gracias a él. Embajador y Fundador de la Asociación Civil Poetas de Buena Voluntad Poética y Culinaria sin lucro poético.

Y es bueno que sea así mi vida. Así de completa. Así de musical. Así de plena de poesía y flores. Gracias Marconio. No te mueras nunca.

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