viernes, 7 de noviembre de 2008

…y ¿qué pasa con los hombres? ¿…después de la liberación femenina?


Más que una reseña el presente es una mirada que quiere ser profunda a lo que resuena en mí luego de haber leído el libro. Siendo yo un apasionado de las lecturas relacionadas con sexo y de temas de género leí el libro en dos meses. Parte por mis actividades en ese entonces y otra por permitir que el libro se fuera sedimentando en mí. Como cuando preparo un pastel y sabe mejor al otro día. Algo así.

Regresando al libro voy a citar dos fragmentos iniciales del capítulo siete:

“La acumulación de evidencias introducidas en los capítulos anteriores suena como un juicio fatal para el hombre: la liberación de las mujeres y su obtención de iguales derechos; su nueva determinación de competir y lograr cosas; su conquista de poder e independencia económicos; el aumento acelerado de la población y el agotamiento de los recursos naturales; la contaminación ambiental y la creciente preocupación por las repercusiones a más largo plazo de las iniciativas científicas y tecnológicas; la creciente redundancia del hombre en sus roles tradicionales; la reducción de sus perspectivas en ocupaciones no creativas ni gratificantes… etc. Todos estos factores —y otros no mencionados, como el ocaso de la autoridad patriarcal y paterna— sugieren que el hombre ha sido últimamente avasallado por la marea de los acontecimientos, y que las imprevistas consecuencias de sus empeños del pasado están ahora recayendo, lamentablemente, sobre él.

Por otra parte, todo ello puede significar que el varón ha completado su programa y ahora simplemente está volviéndose obsoleto. Si una especie llega al término de su potencial evolutivo, no hacen falta más mutaciones genéticas y por lo tanto ya no es necesario que existan dos sexos. Al perder los géneros la necesidad de diferenciación polarizada de roles y hacerse cada vez menos distinguibles uno del otro, dejan de ser complementarios y empiezan a competir entre sí por la supervivencia. Y no cabe duda cuál está condenado a perder. En ‘la batalla de los sexos’, el macho ahora está siendo forzado a abandonar el terreno al que se había aferrado durante varios milenios. A medida que pierde su sentido de identidad genérica, ¿existirá alguna forma meritoria y digna en que pueda justificar el seguir existiendo?”


Me doy cuenta de que elijo un par de párrafos poco alentadores. Estimo que es fácil leer en el libro un toque poco alentador. Ello no le quita el que sea revelador y radical. Al leerlo por completo —repasando algunas secciones— y quedarme con ganas de releerlo me quedo con varias inquietudes. Las despliego a continuación sin ningún orden en particular y sin pretender agotarlas.

1. Necesito replantear URGENTEMENTE mis relaciones afectivas y erótico-afectivas con mujeres en general.
2. Estar más consciente y sensible a situaciones de competencia en las que esté involucrado.
3. Me siento anacrónico por haber pensado en casarme con quien fue mi chica Dominicana. Por ello desecho la idea de casarme.
4. Reafirmo mi gana de no tener descendencia. Esta ratificación está íntimamente vinculada con la inquietud anterior.
5. Ratifico la autonomía llena de disfrute individual que he conseguido a mis 44 años.
6. Estoy planteándome seriamente la posibilidad de dormir solo la mayor parte de lo que me queda de vida sólo acompañándome cuando desee tener relaciones sexuales.
7. Investigaré qué tan diferente es una eyaculación provocada por masturbación comparándola con la obtenida producto de una relación sexual. Esta investigación está estrechamente vinculada con mi inquietud anterior.

Invito a leer el presente especialmente a hombres. Mayores datos del mismo aquí. Y que la fuerza nos acompañe… mientras queramos.

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